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martes, 30 de julio de 2013

Ludovico Einaudi. Un compositor actual

Seguramente al leer el nombre de esta entrada muy pocos sepan de quien hablo. En cambio, si menciono la BSO de la película "Intouchables" (2011), resulte más familiar. Ese compositor italiano nacido en Turín en 1955 se va haciendo paso sigilosamente pero con fuerza en el mundo de la composición y la música. 
Para saber algo más de él dejo el  enlace de su página oficial donde se puede acceder a su vida y obra. 
                                                       http://www.einaudiwebsite.com/

Como aperitivo os dejo un par de vídeos para disfrutar de la maravilla de su obra. La última adornada con mensajes positivos que nos animan y dan fuerzas para  seguir adelante.
Espero de corazón que os guste...



A) Divenire:



B) Run:


domingo, 21 de julio de 2013

Las Sirenas. Mitología y Música


El mito de las sirenas ha sido siempre un tema muy recurrente en todas las facetas del arte (literatura, música, escultura...). Aquí pretendo dejar una breve reseña de su historia relacionada con Ulises tomada del libro "Mitología griega y romana" de J. Humbert, junto con una canción interpretada por Víctor Manuel titulada, cómo no, La Sirena.
Espero que os guste...
LAS SIRENAS

Las sirenas, especie de hadas musicales, eran hijas de Calíope y del río Aqueloo, y habitaban en Sicilia, en una isla vecina del cabo Pelore. Por más que fuesen ninfas del agua tenían alas y rostros de doncella. No se sabe fijo su número: unos las reducen a tres, otros a cinco, otros a ocho.
Su presencia era anunciada por un murmullo armonioso: su canto era mágico. Sus voces suaves llegaban al corazón de los marineros que, para oírlas mejor, adelantaban el cuerpo acercándose insensiblemente a la superficie de las aguas en las que se sumergían, al fin, para no volver jamás. Pero estaba decretado que cuando un hombre pudiese pasar junto a las Sirenas sin verse obligado a precipitarse hacia ellas, estas hijas de las aguas perecerían irremisiblemente. Ulises provocó la llegada del día fatal. Todos los hombres que formaban la tripulación de su barco se taparon las orejas con cera: él, aunque conservaba los oídos libres, se hizo atar al palo mayor de su barco. De esta manera atravesó el navío melodioso paraje sin que le sobreviniese accidente alguno. Privados como estaban los marineros de oír y de movimiento el jefe, no sentían aquéllos ansia alguna por lanzarse en brazos de las cantantes marinas cuyas voces no percibían, y aunque Ulises suplicaba a grandes voces que le desataran, suplicaba y vociferaba en vano. Parténope, que era una de las Sirenas y que había perecido en el mar después del triunfo de Ulises, fue arrojada por las olas a las playas de la costa italiana y enterrada con los debidos honores. A su sepulcro sucedió más tarde un templo, al templo un pueblo que gracias a circunstancias favorables se transformó en importante ciudad y capital de toda la comarca. Esta ciudad es la famosa Nápoles llamada antiguamente Parténope.







domingo, 26 de mayo de 2013

Seis minutos para el deleite

Poco más puedo decir después del título de esta entrada, seis minutos donde el sentido de la vista y del oído nos llevan a otra dimensión espiritual. A la belleza de la pintura y el arte de "El descendimiento" de Roger van der Weyden se une la envolvente polifonía de las voces del coro de la Catedral de Westminster interpretando  "Ave Maria Stella. Agnus dei" de Tomás Luis de Victoria.
Os dejo un enlace donde podéis primero contemplar la obra pictórica que se encuentra en el Museo de El Prado y luego el vídeo donde se aprecia dicho cuadro al detalle con la música de fondo: 






lunes, 20 de mayo de 2013

Música para el alma



Si pedimos a alguien que mencione un Ave María famoso casi seguro que la mayoría nombraría el archiconocido  Ave María de Schubert explotado en numerosas celebraciones religiosas y a la que, en ningún momento, pretendo desprestigiar.  Pero  sí  quisiera compartir otras pequeñas joyas que permanecen ahí brillando por sí mismas y que, aunque conocidas, no gozan del prestigio popular como la mencionada anteriormente.  
 Estas joyas están ahí esperando "a la inmensa minoría",aguardando pacientemente a ser descubiertas y sorprender al oyente que, voluntaria o involuntariamente, se ha topado con ellas.  
Hablo de dos piezas. El Ave María del  abulense Tomás Luis de Victoria (Ávila 1548- Madrid1611) y la otra de Giulio Caccini  (Roma 1550-Florencia 1618). 
Con respecto a este último y a su Ave María he encontrado esto que puede resultar curioso: 
Anécdotas aparte, tanto la de Luis de Victoria como la de Caccini, son piezas para escucharla con tranquilidad, en silencio y abandonarse a ellas dejando que la música entre y fluya en nuestro interior. 

Espero que os guste....

Vídeo 1: Tomás Luis de Victoria



Vídeo 2: Ave María Caccini: